Agenda 2030: un nuevo marco de trabajo también para las bibliotecas

Artículo de Alicia Sellés, presidenta de FESABID, publicado en Enredadera, la revista de las bibliotecas del CSIC, sobre la Agenda 2030 en bibliotecas.

FESABID | 22 JULIO 2021

Alicia Sellés escribe en el nº 36 de Enredadera, la revista electrónica de las bibliotecas del CSIC, el artículo Agenda 2030: un nuevo marco de trabajo también par las bibliotecas donde presenta no sólo la Agenda 2030 y cómo se están modificando las políticas públicas hacia su consecución, sino también cuáles son las cuestiones principales y las oportunidades o retos que se presentan a las bibliotecas.

Los 17 Objetivos y las 169 metas que plantea la Agenda 2030 se focalizan en lo que se ha denominado las 5P: Las personas, el Planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas (Partnership en inglés). La implicación de las bibliotecas en la Agenda 2030 ha sido considerada prioritaria por la IFLA, a nivel mundial, regional y nacional. Las bibliotecas son agentes idóneos para la sensibilización sobre la Agenda 2030, para la difusión de información y recursos para el conocimiento del desarrollo sostenible, pero también de asuntos clave y elementales que la vinculan a los Derechos Humanos. Podemos decir, por tanto, que la pertinencia de incorporar las bibliotecas en la Agenda 2030 de desarrollo sostenible está más que justificada por su rol en la difusión de la propia agenda y de sus principios, pero también es muy importante visibilizar su contribución directa al logro de los ODS.

La presidenta de FESABID y actual coordinadora del grupo de trabajo Bibliotecas y Agenda 2030 del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) propone en este artículo una pequeña reflexión sobre el papel de las bibliotecas en el desarrollo, las cuestiones que ya se están realizando y que las alinean con este nuevo marco político, y las líneas de trabajo en este ámbito que ha propuesto la estrategia presentada por el grupo de trabajo del CCB.

“Las bibliotecas son infraestructuras y servicios profesionalizados de acceso a la información, la cultura y el conocimiento y que tenemos la territorialidad y la capilaridad demostrada para participar de forma activa en generar conciencia sobre la Agenda 2030. Además, deberíamos pasar a la acción y superar los modelos tradicionales sólo (o básicamente) vinculados a la promoción de lectura o al apoyo a la investigación e identificarlos también como una herramienta más (y, en algunos casos muy básica) para el acceso a la significativo a la información.

 Es necesario un sector bibliotecario fuerte, adecuadamente estructurado y dotado para garantizar que nadie se queda atrás y que proporcione servicios y programas que satisfagan las necesidades informativas de las personas (a lo largo de toda su vida) que les permitan una participación plena, activa y comprometida en una sociedad cada vez más cambiante y compleja”. Alicia Sellés.