Entrevista a Jorge Serrano-Cobos

20/22 Mayo 2009 Interinformacion

XI Jornadas Españolas de Documentación

Jorge Serrano-Cobos es aragonés de nacimiento y valenciano por necesidades laborales. Como tantos otros profesionales de la documentación, tuvo que salir de la Comunidad aragonesa en busca de oportunidades, lo que le ha llevado a vivir y trabajar en Granada, Barcelona, Bilbao, Madrid y Estados Unidos. Ahora, es director del departamento de contenidos de Masmedios.com, en Valencia, donde trabaja como consultor y gestor de la información desde su punto de vista de documentalista.

Participa en Fesabid a través de varias mesas redondas y de Documat y, además, su empresa ha diseñado el portal web de las jornadas, que incluye innovadoras funcionalidades encaminadas a facilitar la interacción entre el usuario y la organización del encuentro. Para este profesional, el futuro se presenta optimista, pero siempre partiendo de la base de la necesidad de aportar soluciones y trabajar con imaginación. “El reconocimiento de la profesión llega por el del propio trabajo que hace cada uno, aportando soluciones y moviéndonos en temas que no sólo sean puramente bibliotecarios, archivísticos o documentalistas”, apunta.

Pregunta.- Como colaboradores de Fesabid, desde Masmedios estáis diseñando y desarrollando el portal web de las jornadas con novedosas funcionalidades, como My Fesabid, ¿en qué consiste y qué más novedades se incluyen?

Respuesta.- Hemos generado un sistema que permite a los usuarios crear su propia parrilla de charlas, de mesas redondas a las que quiere ir… Y puede elegir aquellas sesiones a las que le interesa acudir. Así elabora su propia lista personalizada, se la puede imprimir y tener claro a dónde irá. Asimismo, el usuario puede decir si va a ir o no, lo que ayuda a la organización a tener una previsión de cuántas plazas va a tener ocupadas. Para futuros congresos se puede mejorar comprobando dónde se ha tenido más éxito, qué le interesa más a la gente, donde coinciden más participantes, etc. Sobre esa base, en el futuro, se espera poder ir ayudando a generar más redes sociales en torno a grupos específicos de usuarios en función de sus particulares necesidades e intereses profesionales.

Por otro lado, va a salir un Wiki en el que los propios usuarios pueden decir qué les gustaría tener en la próxima convocatoria para que la organización pueda entender mejor qué es lo que quieren los participantes y hacia dónde van sus necesidades y, así, y buscar ponentes, organizar mesas… Es muy interactivo.

P.- Además, participáis en Documat y en las mesas redondas; ¿cómo se articula esta participación?

R.- En Documat, con un stand en el que contamos a clientes fieles o potenciales, los últimos proyectos que hemos trabajado y las últimas tecnologías que estamos desarrollando. Como profesionales de la información participamos en mesas redondas y en un taller organizado por Masmedios sobre Sistemas de Gestión de Bibliotecas Open Source, con invitados nacionales e internacionales que explicarán, desde diferentes puntos de vista y basándose en sus experiencias reales, qué se está haciendo sobre este tema y sobre biblioteca 2.0. La directora general de Masmedios, Nuria Lloret, participa en otra mesa redonda sobre nuevas perspectivas para los estudios en España de biblioteconomía y documentación. Estamos interesados en ayudar a que se mejoren los estudios para futuros profesionales, puesto que nosotros mismos les damos trabajo.

P.- Tu mesa redonda abordará el estado actual de la documentación en Aragón. ¿Cómo es esa situación en la Comunidad aragonesa?

R.- Más allá de estar por encima o por debajo de cifras, notas que con menos se está haciendo mucho. Se está trabajando con presupuestos limitados y dificultades de todo tipo. Y si te vas al lado más humano y profesional, lo que yo conozco por hablar con profesionales aragoneses, es que las personas están luchando mucho contra todo tipo de problemas políticos, sociales…, adaptándose como pueden a sus necesidades. Por ejemplo, la gente en los pueblos de Aragón, que son muy característicos, tienen circunstancias muy particulares. Son pueblos pequeños, y los hay que están teniendo bibliotecas en lugares más visitados, que no tienen problemas de usuarios pero sí de personal, y viceversa. La casuística es grande. Veo gente con muchas ganas y pocos recursos.

P.- ¿Y respecto a la documentación?

R.- Es como el desierto de los Monegros; estamos en una zona desértica. El negocio de la información, más allá de la mera salida como documentalista, en Aragón se mueve poco. Eso repercute en la salida laboral y es una de las razones por las que tenemos que salir a otras regiones y países. Desde asociaciones y facultades se está tratando de mejorar en este aspecto. Es cierto que, junto con el descenso global en alumnos de Biblioteconomía, Aragón tiene menos tejido empresarial que otras zonas, principalmente en la parte de nuevas tecnologías, gestión de información… Y ahí hay es donde hay que incidir. Pero se empieza a ver el esfuerzo en Aragón en aquellos que están saliendo, se están situando y ayudando a que otros chavales tengan más oportunidades.

P.- Falta, quizá algo más de apoyo, de reconocimiento…

R.- Eso desde luego, pero no me voy a quejar, hay que moverse. El reconocimiento de un gremio profesional viene por el propio reconocimiento del trabajo individual, el que hace cada uno, aportando soluciones y moviéndonos en temas que no sean puramente bibliotecarios, archivísticos o documentalistas. Otra cosa es que entre todos haya que apoyar iniciativas que ayuden a que el estamento político entienda mejor nuestra labor y el valor que aportamos a la sociedad.

P.- ¿Por eso tenéis que salir fuera o hay más motivos?

R.- Sí. Cuando ves cientos de personas cada semana viajando hacia Barcelona, Madrid, Bilbao… Es una fuerza de trabajo que pierde Aragón. Y que yo sepa, bastante cualificada.

P.- ¿Cómo puede acercarse la profesión al público y de qué manera puede hacerse más visible o reconocida?

R.- En primer lugar, transformando los estudios y estudiando mejor la realidad empresarial, lo que demanda la sociedad, y adaptarnos al mensaje y soluciones que solicita. Eso no quiere decir que haya que renunciar a la teoría y valores clásicos de la documentación. Son terriblemente útiles. Pero tienen una aplicación más amplia de lo que pensamos. Es interesante que empecemos a cambiar de una educación enfocada al aprendizaje memorístico y repetitivo a, también, apoyar con aprendizaje basado en la resolución de problemas. El profesional que sale no tiene por qué saber exactamente qué tiene que hacer, pero sí debe saber buscar soluciones para conseguir realizar lo que le demande su puesto de trabajo.

P.- ¿Cuáles son esas necesidades que se plantean en las empresas?

R.- Más allá del puro conocimiento de la informática, la capacidad de imaginar soluciones para problemas que, sin tener ese nombre, son problemas de gestión de información. La gran ventaja estratégica del perfil curricular de un profesional de la información es que está más orientado a conocer al usuario que, por ejemplo, un programador informático, que está orientado a entender cómo desarrollar técnicamente la solución que se necesita para dar el servicio al usuario. El documentalista tiene un potencial enorme para entender lo que necesita un usuario o un cliente. Y, a partir de ahí, estudiar la solución correcta de forma científica y trabajar con otros profesionales para poder llegar a desarrollarla. Y, por otro lado, sabe “hacer puzzles”, colocar en su sitio personas, recursos, datos, objetos, anuncios… La apertura a nuevos nichos de mercado es tremenda si sabemos explotar lo que tenemos, con la documentación como punto de partida. El problema surge cuando no conseguimos adaptar los conocimientos teóricos y prácticos a realidades distintas de mundos concretos como bibliotecas, archivos o centros de documentación. Debemos dar el paso ya, a la hora de aportar soluciones para temas no librarios, basadas en otras problemáticas en las que sí tenemos más experiencia.

P.- ¿Cómo han facilitado las TIC el acceso a la información?

R.- Una de las cosas más interesantes de las nuevas tecnologías es que han permitido hacer mucho más democrático el acceso a la información. Hoy es mucho más fácil el acceso a tecnologías para personas sin tantos conocimientos como hacían falta antes. Por tanto, en términos globales, lo interesante es que desde un punto de vista de la usabilidad, permiten a más personas usar más y mejor información con menor coste cognitivo, es decir, sin tener que pensar tanto o tardar tanto tiempo en aprender a usar una herramienta. Antes, utilizar información era un recurso al alcance de unos pocos, por eso el bibliotecario tenía que ser el intermediario entre el usuario final y la base de datos, porque no sabía consultarla. Ahora, dado el aumento global de la cantidad de datos e información, como el bibliotecario tiene la capacidad de explotar la base de datos y motores de búsqueda de forma aún mejor que la media de los usuarios porque conoce mejor cómo funcionan, puede convertirse en un excelente intermediario entre la información en bruto y las necesidades de los usuarios / clientes. Lo interesante del asunto es que esta apertura de la información está permitiendo que genios potenciales de países en vías de desarrollo tengan más probabilidades de desarrollar su potencial. El conocimiento mundial debería ir más rápido, aumentar más aún si cabe, porque cada vez habrá más personas que sepan más y tengan menos dificultades para comunicarse e intercambiar información con otras personas, lo que por tanto, va a devenir en más probabilidades de que se genere nuevo conocimiento.

P.- Desde tu punto de vista y tu propia experiencia profesional, ¿hacia dónde se dirige la profesión de documentalista?

R.- Hacia donde los profesionales queramos. Cada uno enfoca su carrera como puede. Uno va viendo en qué es bueno y, a partir de ahí, decide en qué puede encajar mejor. Partiendo de las habilidades básicas que tenemos, si nos adaptamos a lo que son otro tipo de denominaciones de trabajo, de puestos, de tipos de empresas diferentes, de actividades que se salgan de lo que es la mera ejecución clásica… las posibilidades son inmensas. Se trata de trabajar en áreas y aportar soluciones desde el mundo de la documentación hacia ámbitos que no tienen por qué ver con los libros. También, trabajando otras áreas como el marketing online, diseño de arquitectura de información, intranets en oficinas sin papel, logística… El futuro es estupendo pero si nos adaptamos. Las posibilidades se abren más y de forma más internacional. No sólo exportamos documentación y saber hacer desde Aragón a España y a otros países; la globalización funciona en todos los sentidos. El futuro es maravilloso si lo atacamos con ganas, con imaginación y aportando soluciones.

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