Miguel Ángel ESTEBAN

12 de abril de 2008

Hoy cumplo mi mandato como Presidente de FESABID y se celebran elecciones para elegir una nueva Junta Directiva. Durante los veintidós meses que he estado al frente de FESABID he tenido la suerte de contar con un magnífico equipo en la Junta Directiva, así como un apoyo administrativo continuo por parte de los miembros de la Gerencia de la Federación. Gracias a la dedicación y el trabajo del equipo dirigente y los trabajadores de FESABID ha sido posible que hoy la Federación realice el mayor número de actividades de su historia, sea capaz de organizar por sí sola y por dos veces consecutivas las Jornadas Españolas de Documentación, cuente con una creciente influencia nacional e internacional que permite el conocimiento y el reconocimiento de su labor por diversas instituciones nacionales e internacionales, disponga del presupuesto más elevado que ha conocido jamás y tenga un balance económico positivo como nunca ha tenido en su habitual historia de precariedad financiera. Así se ha puesto de manifiesto en esta Asamblea y se recoge en el documento realizado para el traspaso de poderes, que presento junto con este informe.

Los juicios de los miembros de la Asamblea y de las asociaciones sobre la labor de la Junta Directiva pueden ser diversos e incluso discrepantes: de aplauso, de censura y de indiferencia. Al menos, todo esto he sentido a lo largo de estos dos años. No voy a discutir estos juicios y los respeto. Pero permitidme mantener mi opinión de que los hechos son, como decimos en Aragón tozudos: no hay más que comparar las memorias de actividades, los presupuestos y los órdenes del día y la documentación de las Asambleas de estos dos años, con los de los dieciocho años anteriores. Y hago votos para que los siguientes años sean mejores.

He aludido a las personas que han hecho esto posible. Este reconocimiento no tiene como fin mostrar mi agradecimiento a Vicent Giménez, Pedro Hípola, Beatriz Cejudo y Luis Hernández por su apoyo e involucración en la marcha de la Federación, ni a Olga Sáiz, Bárbara Flores y Mónica Giménez por su magnífica disposición y entrega al trabajo en la Federación, haciendo suyos sus valores. Y no tiene como fin el agradecimiento porque esto lo reservo para el ámbito de lo privado.

Sí quiero dar las gracias a los miembros de las Asambleas de estos dos años por la confianza depositada en mi persona con mi elección como Presidente, por haberme dejado participar en el fomento y la defensa de la función de los profesionales de la información en la sociedad, por haberme permitido crecer personal y profesionalmente y por haber respetado siempre el trabajo que he realizado. Muchas gracias. Y si en algo ha fallado esta Junta a vuestras expectativas, únicamente yo soy el responsable, pues yo he sido hasta hoy el Presidente. Asumo la responsabilidad de todas las acciones tomadas o dejadas de tomar, así como los errores y la parte que me corresponda en los aciertos. Pero creo que en mi haber siempre contará que he estado a disposición de quienes lo han requerido. Aunque he de confesar que, por desgracia, no ha sido corriente ser requerido por los presidentes de las asociaciones.

En mi opinión, el principal problema de la Federación es que las asociaciones requieren poco de la Junta Directiva. Tal vez porque no han interiorizado plenamente que FESABID no es sólo un lugar de encuentro, sino, como recogen sus Estatutos, un lugar de comunicación y de colaboración. Por eso, a veces, he sentido que un buen número de los profesionales y de los asociados de las quince asociaciones miembros de FESABID, no consideran como algo suyo la Federación. FESABID es identificada por muchos profesionales como el organizador de un congreso y una feria profesional bianual. FESABID no es considerado como una casa donde habitar y un proyecto que hay que cuidar, promocionar e impulsar. Tal vez porque, en ocasiones, las asociaciones tampoco consideran FESABID como un espacio donde actuar en común, comprometiéndose a fondo, incluso con sus recursos humanos, para sacar adelante acciones conjuntas consideradas de gran interés e impacto.

Esto ha tenido más veces de lo deseable un efecto perverso en una doble dirección. En primer lugar, algunas asociaciones y profesionales tienden a identificar FESABID con la Junta Directiva, y no sentirse comprometidos con su actuación, e incluso poner bajo sospecha sus acciones. Y, en segundo lugar, como respuesta ante esta situación, la Junta Directiva tiende a encerrarse en una torre de marfil y optar por trabajar de modo aislado, haciéndose depositaria y defensora del “espíritu” de la profesión y del asociacionismo profesional; en buena medida, porque no le queda otra salida si quiere sacar adelante los proyectos y tomar las decisiones oportunas para realizar las actividades que estos exigen.

Contra esto no he sabido luchar. Pero, al menos, he sabido identificar el problema y ponerlo de manifiesto. Espero que si la Asamblea y la nueva Junta Directiva toman conciencia de esto hecho, y desean superarlo, pongan las medidas adecuadas y realicen los esfuerzos necesarios para superar esta situación. Si así se hace, esperan días brillantes para FESABID y para las asociaciones. Unidos se construye más y mejor que separados.

Ánimo y suerte.