Presentación de E-biblio
El proyecto E-biblio: bibliotecas y bibliotecarios como
agentes de promoción de la sociedad de la información de FESABID está financiado
parcialmente por la Convocatoria 2007 de ayudas para la realización de actuaciones
de difusión y dinamización dirigidas a potenciar la incorporación de ciudadanos
en la Sociedad de la Información en el marco del Plan Avanza (Resolución
de 12 de marzo de 2007, de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones
y para la Sociedad de la Información, BOE 20 de marzo de 2007). Esta convocatoria
de ayudas del Plan Avanza está dirigida a “actuaciones de potenciación de
agentes locales como dinamizadores de los puntos de acceso público, que
aseguren la continuidad y permanencia de estos agentes en el tiempo”.
FESABID considera que la figura del bibliotecario público responde plenamente
al tipo de agente descrito en la convocatoria:
- Es un agente local. Los bibliotecarios están presentes en la mayoría de los municipios españoles y, de un modo u otro, su trabajo llega a toda la población. Por ley existe una biblioteca, como mínimo, en todos los municipios de España de más de 5.000 habitantes; por iniciativa de las diferentes administraciones también hay una biblioteca en muchos municipios de menor población; y por medios como el bibliobús o actividad en prisiones y hospitales se ofrece el servicio bibliotecario a casi todos los habitantes de España.
- Es un dinamizador de un punto de acceso público:
la biblioteca municipal, ampliamente extendida por todo el territorio
y donde el uso de sus servicios se permite de modo gratuito a todos
los ciudadanos. Según la Estadística de Bibliotecas Públicas Españolas
realizada por el Ministerio de Cultura, en el año 2004 había “3.810
unidades administrativas, 4.645 puntos de servicio fijos y 69 puntos
de Servicio móviles. El 97 % de la población española reside en municipios
con servicio bibliotecario.” (http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html).
- Con continuidad y permanencia en el tiempo. Las bibliotecas municipales son instituciones públicas mantenidas por los presupuestos generales de las diversas administraciones, en continuo crecimiento tanto en número como en horas de servicio al público, que no necesitan de financiación por vía de subvenciones para seguir prestando sus servicios. Según la anterior estadística en el año 2004, el 12% de las bibliotecas públicas están abiertas más de 40 horas a la semana, el 39,46% entre 21 y 40 horas, el 38,62% entre 10 y 20 horas y sólo el 9,92 % menos de 10 horas (http://baroja.mcu.es/alzira/v4.asp).
- Dedicado a actuar de mediador informacional cuya función es facilitar el acceso y el uso de la información por los usuarios de las bibliotecas para la generación de conocimiento. Según el Proyecto de Ley de la lectura, del libro y las bibliotecas, aprobado el 29 de marzo de 2007 por el Congreso de los Diputados y pendiente de ratificación por el Senado, la biblioteca se define como “la estructura organizativa que, mediante los procesos y servicios técnicamente apropiados, tiene como misión facilitar el acceso a documentos publicados o difundidos, con la finalidad de garantizar el acceso a la cultura, a la información y al conocimiento” (art. 2.g). Estos documentos, según esa ley, pueden tener un contenido científico, literario o de cualquier otra índole y presentarse en cualquier tipo de soporte, incluido el digital para su publicación o difusión por Internet. De acuerdo con la citada estadística del Ministerio de Cultura, las bibliotecas públicas contabilizaron el año 2004 un total de 81.213.436 visitantes y contaban con 9.640.661 usuarios inscritos (http://baroja.mcu.es/alzira/v11.asp).
En vista de lo anterior, las políticas y los programas para el desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento deben contar con la figura del bibliotecario público como un agente de promoción estratégico, si nos atenemos a su implantación territorial, su estabilidad y continuidad en el tiempo, su cercanía a la población y el hábito adquirido por muchos ciudadanos de hacer uso de los servicios bibliotecarios. Así, lo reconoce la futura Ley de la lectura, del libro y las bibliotecas cuando dispone que las bibliotecas “contribuirán a la divulgación de las tecnologías de la información y facilitarán el aprendizaje de los ciudadanos y el conocimiento de las habilidades necesarias para acceder y usar la información de manera eficaz y crítica” (art. 11.1).
Porque las bibliotecas, especialmente las concebidas como
servicio público, tienen como misión asegurar un acceso libre e igual para
todos los ciudadanos a toda la información disponible, independientemente
de su formato o soporte. El cumplimiento de esta misión no se reduce a ofrecer
puntos de acceso a la información, sino que debe incluir la promoción del
conocimiento de los recursos de información disponibles y el manejo de las
herramientas necesarias para su uso mediante acciones formativas. Y esto
incluye también a la información electrónica y a las tecnologías de la información
y de las comunicaciones. Las bibliotecas se pueden convertir en uno de los
motores más efectivos de la sociedad de la información y del conocimiento,
si se ponen los medios materiales y humanos necesarios para que participen
de modo activo en el acceso, la promoción, el fomento y la capacitación
para el uso de esas tecnologías y de los contenidos informativos que conservan
y transmiten.
Por consiguiente, todo esfuerzo que se realice en la formación de los bibliotecarios
públicos para actuar de agentes activos en el fomento de la sociedad de
la información y la integración de los ciudadanos en esta sociedad, puede
tener una amplia repercusión por todo el territorio, con un efecto directo
sobre los ciudadanos y en un tiempo rápido, ya que no exige inversiones
previas en infraestructuras, organización de servicios, contratación de
personal, publicidad…
Por último, se debe destacar que el proyecto E-biblio está
en línea con las directrices internacionales elaboradas para la creación
de la sociedad de la información. Así, el Manifiesto de Alejandría sobre
Bibliotecas: la Sociedad de la Información en Acción presentado por IFLA
(International Federation of Library Associations and Institutions) el 11
de noviembre de 2005 recoge que las bibliotecas “también crean capacidad
entre los ciudadanos con la promoción de la alfabetización informacional
y dando apoyo y formación en el uso eficaz de los recursos de información,
incluidas las tecnologías de la información y comunicación. Esto resulta
especialmente crítico para la promoción de la agenda para el desarrollo,
porque los recursos humanos son fundamentales para el progreso económico.
De esta forma las bibliotecas contribuyen de manera significativa a afrontar
la brecha digital y las desigualdades de información resultantes”.
Estas afirmaciones están en consonancia con la Agenda de Túnez para la Sociedad
de la Información, aprobada en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la
Información en Túnez en diciembre de 2005, promovida por las Naciones Unidas
y la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Esta declaración indica
en su punto 90: “Reafirmamos nuestro compromiso de dar a todos un acceso
equitativo a la información y los conocimientos, en reconocimiento de la
función de las TIC para el crecimiento y el desarrollo económicos. Nos comprometemos
a trabajar para alcanzar los objetivos indicativos establecidos en el Plan
de Acción de Ginebra, que sirven de referencia mundial para mejorar la conectividad,
el acceso universal, ubicuo, equitativo, no discriminatorio y asequible
a las TIC, y su uso, habida cuenta de las distintas circunstancias nacionales,
que deben lograrse antes de 2015, y a utilizar las TIC como herramienta
para conseguir los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente,
incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio mediante: (…) k) el apoyo
a las instituciones educativas, científicas y culturales, con inclusión
de bibliotecas, archivos y museos, en su función de desarrollo y preservación
de contenidos diversos y variados, así como de acceso equitativo, abierto
y asequible a los mismos, incluso en formato digital, para promover la educación,
la investigación y la innovación formales e informales; y en particular
el apoyo a las bibliotecas en su función de servicio público que suministra
acceso libre y equitativo a la información y mejora la alfabetización en
materia de TIC y conectividad de la comunidad, especialmente en las comunidades
poco atendidas”.


